“Pinta una imagen según el modelo che ves, y firma: Jesús, en Ti confío. Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y [luego] en el mundo entero” (Diario, 47)

Con estas palabras nuestro Señor Jesucristo, el 22 de febrero de 1931, comunicó a Santa Faustina Kowalska cómo debía ser pintada Su imagen de Misericordia que – según los relatos de la Santa – la importancia de la pintura no reside en la belleza del color, sino en la grandeza de las Gracias del Señor para las almas que la veneren.

Con estas palabras nuestro Señor Jesucristo, el 22 de febrero de 1931, comunicó a Santa Faustina Kowalska cómo debía ser pintada Su imagen de Misericordia que – según los relatos de la Santa –

la importancia de la imagen no reside en la belleza del color, sino en la grandeza de mi gracia.

La tela fue realizada por el pintor Eugeniusz Kazimirowski a petición del Padre Espiritual de Sor Faustina, el Beato Miguel Sopoćko. El artista comenzó el 2 de enero de 1934 en una pequeña vivienda cerca de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en Vilna y empleó cerca de 6 meses para la realización de la pintura.

Durante los trabajos, el pintor siguió con mucha atención las indicaciones de Santa Faustina, quien fue particularmente exigente con el fin de obtener una imagen fiel a la visión recibida.

La primera exposición en público de la tela del Salvador Misericordioso tuvo lugar del 26 al 28 de abril de 1935 cerca de la capilla del icono de la Madre de Dios de la Misericordia en la Puerta de la Aurora en Vilna (en aquellos días se celebraba el segundo domingo de Pascua, como si fuera la voluntad del Señor mostrar al mundo su propia imagen en un periodo tan solemne).

Se narra también que algunos fieles afirmaron: “La Virgen María ha vuelto a encontrar a su Hijo y el Hijo a la Madre”, pues en efecto el icono de la Virgen, tan venerado allí, está retratado sin el Niño Jesús.

Para el culto de la Divina Misericordia, la pintura de Nuestra Señora de la Puerta de la Aurora de Vilna desempeña un papel fundamental, por el hecho de que es considerada por ortodoxos y católicos como la Madre de la Misericordia (es decir, la que dio la vida a la Misericordia) y la Virgen de la Misericordia (es decir, la que es misericordiosa con los demás).

A día de hoy, son muchos los milagros atribuidos a esta imagen de la Virgen María.

Santa Faustina, durante sus visiones, recibió también la tarea de dar vida a una nueva congregación religiosa, la cual fue fundada en 1947 por el Beato Miguel Sopoćko tras la muerte de la Santa. Las hermanas de la comunidad comienzan cada una de sus acciones repitiendo varias veces: “Jesús, en Ti confío”.

Una de las 33 casas religiosas de la congregación se encuentra junto a la Iglesia del Sagrado Corazón en Vilna.

En 1937, la pintura de Jesús Misericordioso fue expuesta en la iglesia de San Miguel en Vilna, donde el padre Sopoćko era el párroco. Tras algunos años, habiendo obtenido diversas opiniones positivas por parte de algunos expertos de la Santa Sede, el cuadro fue definido como un patrimonio precioso del arte religioso.

Tras el cierre de la iglesia de San Miguel con la llegada de los comunistas, el cuadro fue adquirido en 1948 —se presume que a cambio de una botella de vodka— por dos devotas de la Divina Misericordia, una lituana y una polaca. Las mujeres lo ocultaron durante mucho tiempo en un desván y solo en 1956 el padre Józef Grasewicz, amigo del padre Sopoćko, decidió trasladarlo desde la iglesia del Espíritu Santo en Vilna, donde mientras tanto había sido escondido, hasta Nowa Ruda.

El cuadro permaneció en Polonia (en aquel periodo territorio bielorruso) durante unos 30 años, para terminar abandonado en una pequeña iglesia de madera durante casi todo el periodo soviético.

Las múltiples peticiones e intentos del Beato Miguel Sopoćko para devolver la pintura a Lituania quedaron incumplidos hasta su muerte; de hecho, en 1986, tras diversas restauraciones, la tela regresó a Vilna a la iglesia del Espíritu Santo hasta septiembre de 2005.

Hoy, el cuadro se encuentra en el Santuario de la Divina Misericordia en Vilna, donde es venerado diariamente por numerosos peregrinos procedentes de todo el mundo.

San Juan Pablo II e la institución de la Fiesta

El vínculo entre el mensaje de la Divina Misericordia y San Juan Pablo II es profundo e inescindible. Fue precisamente el Papa polaco quien se convirtió en portavoz del mensaje confiado a Santa Faustina, definiéndolo como la respuesta de Dios a las tragedias del siglo XX y el «límite impuesto al mal».

La Canonización de Santa Faustina

El 30 de abril de 2000, durante el segundo domingo de Pascua, San Juan Pablo II proclamó santa a la humilde monja polaca ante miles de fieles. En esa histórica ocasión, el Papa cumplió la petición que Jesús había hecho a Faustina décadas antes, declarando oficialmente: «Es importante que acojamos íntegramente el mensaje que nos transmite la palabra de Dios en este segundo domingo de Pascua, que a partir de ahora en toda la Iglesia se llamará Domingo de la Divina Misericordia».

El significado de la Fiesta de la Divina Misericordia

Jesús había pedido explícitamente a Santa Faustina la institución de esta solemnidad: «Deseo que el primer domingo después de la Pascua sea la Fiesta de la Misericordia» (Diario, 299). El propósito de esta celebración no es solo la veneración exterior de la imagen, sino el ofrecimiento de un refugio y amparo para todas las almas, especialmente para los pobres pecadores que más lo necesitan.

Las promesas extraordinarias y la remisión de las culpas

En el Diario, Jesús vincula a este domingo una promesa de un alcance inmenso: «El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas» (Diario, 699). Esta gracia es superior a una indulgencia plenaria normal, ya que conlleva la cancelación completa no solo de las penas temporales, sino de toda huella de pecado, devolviendo al alma un estado de pureza similar al del Bautismo.

Con el acto oficial del año 2000, la Iglesia ha hecho este tesoro espiritual accesible a todos los fieles, confirmando que la Misericordia es la última tabla de salvación ofrecida por Cristo a la humanidad entera.

Para profundizar en el significado teológico de la Misericordia, puedes leer la homilía de la canonización de Santa Faustina escrita por San Juan Pablo II en el sitio oficial de la Santa Sede.

Artículo a cargo de la Redacción de Jesús Misericordioso, expertos en espiritualidad de la Divina Misericordia