El Itinerario Espiritual dictado por Jesús

En el corazón del mensaje de la Divina Misericordia, la Novena ocupa un lugar de excepcional importancia. No se trata de una devoción nacida de la piedad popular, sino de un mandato explícito que el Señor Jesús dirigió a Santa Faustina Kowalska, pidiéndole preparar al mundo para la gran Fiesta de la Misericordia a través de nueve días de total inmersión en Su Amor.

Los Orígenes: El mandato del Señor en el Diario

Según los testimonios directos recogidos en el Diario de Santa Faustina, la Novena fue dictada por Jesús en Vilna en agosto de 1937. En un momento de profunda comunión espiritual, el Salvador expresó el deseo de que las almas se prepararan para el primer domingo después de Pascua a través de un septenario de oración, extendido después a nueve días.

Jesús instruyó a la «Secretaria de la Misericordia» con palabras que no dejan dudas sobre el alcance de esta práctica:

«Deseo que durante estos nueve días conduzcas a las almas a la fuente de Mi Misericordia, para que saquen fuerzas, consuelo y toda gracia que necesiten para las fatigas de la vida y especialmente en la hora de la muerte» (Diario, 1209).

Interno della casa di Santa Faustina a Vilnius

El Significado: Un Acto de Ofrenda Universal

La estructura de la Novena refleja la amplitud del Amor Divino. En cada día, Jesús pide conducir a Su Corazón a un grupo diferente de almas, para que sean «sumergidas en el abismo de Su Misericordia».

Es un camino de intercesión universal: se parte de los pecadores y de la humanidad entera, se pasa a través de los ministros de Dios (Sacerdotes y Religiosos), se llega a las almas de los niños, de los errantes, de quienes no creen, hasta alcanzar a las almas del Purgatorio y a aquellas más «tibias», que Jesús define como Su herida más dolorosa.

Cuándo se reza: El vínculo indisoluble con la Pascua

Aunque la Novena puede ser rezada en cualquier momento de necesidad, su forma solemne y la promesa vinculada a ella están estrechamente conectadas con la Fiesta de la Divina Misericordia.

Por voluntad divina, la Novena comienza el Viernes Santo. Este inicio no es casual: nace a los pies de la Cruz, en el momento en que la Sangre y el Agua brotaron del costado traspasado como fuente de Misericordia para nosotros. Concluye el sábado siguiente, víspera del Domingo in Albis, preparando al fiel para recibir el don total de la Indulgencia Plenaria.

Las Promesas Vinculadas a la Novena

Las promesas que Jesús vincula a este ejercicio espiritual son extraordinarias y se refieren tanto a la vida terrenal como al paso a la eternidad:

  • El cumplimiento de las oraciones: Jesús promete que «En esta novena concederé a las almas toda clase de gracias» (Diario, 796), a condición de que lo que se pida sea conforme a Su voluntad.
  • La fuerza para los moribundos: El rezo de la Coronilla unido a las intenciones de la Novena se describe como la última tabla de salvación.
  • El consuelo del Corazón de Jesús: Al llevarle las almas, el fiel alivia la amargura de la Pasión, obteniendo a cambio una paz profunda y la protección divina.

Estructura de la Devoción

Cada día de la Novena se articula siguiendo fielmente las indicaciones de Santa Faustina:

  1. La Intención: La meditación específica para el grupo de almas encomendado en ese día.
  2. La Oración de Intercesión: La invocación a la Divina Misericordia para que acoja y transforme a esas almas.
  3. La Coronilla a la Divina Misericordia: El instrumento esencial que sella cada día de la Novena.

Primer Día

Palabras de Jesús: Hoy, tráeme a toda la humanidad, especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el abismo de Mi misericordia. De esta forma, Me consolarás de la amarga tristeza en que Me sume la pérdida de las almas.

Oración de Intercesión

Jesús Misericordiosísimo, cuya naturaleza misma es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu Piadosísimo Corazón y no permitas que salgamos jamás de él. Te lo pedimos por el amor que Te une al Padre y al Espíritu Santo.

Súplica al Padre Eterno

Padre Eterno, mira con ojos de misericordia a toda la humanidad y especialmente a los pobres pecadores, que están encerrados en el Piadosísimo Corazón de Jesús, y por Su dolorosa Pasión muéstranos Tu misericordia, para que alabemos la omnipotencia de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Segundo Día

Palabras de Jesús: Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y las almas de los religiosos, y sumérgelas en Mi misericordia insondable. Ellas fueron las que Me dieron fortaleza para soportar Mi amarga Pasión. A través de ellas, como a través de canales, Mi misericordia fluye sobre la humanidad.

Oración de Intercesión

Jesús Misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta Tu gracia en nosotros para que realicemos dignas obras de misericordia, de modo que todos aquellos que nos miren, glorifiquen al Padre de misericordia que está en el cielo.

Súplica al Padre Eterno

Padre Eterno, mira con ojos de misericordia al grupo de los elegidos en Tu viña, a las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos; dótales con la fortaleza de Tu bendición. Por el amor del Corazón de Tu Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de Tu luz para que puedan guiar a otros por el camino de la salvación y a una sola voz canten alabanzas a Tu misericordia infinita por los siglos de los siglos. Amén.

Tercer Día

Tercer Día

Palabras de Jesús: Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en el océano de Mi misericordia. Estas almas Me consolaron en el Camino del Calvario; fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura.

Oración de Intercesión

Jesús Misericordiosísimo, que de Tu tesoro de misericordia distribuyes Tus gracias en gran abundancia a todos y a cada uno, acógenos en la morada de Tu Piadosísimo Corazón y no permitas que salgamos jamás de él. Te lo pedimos por el amor más excelso con que Tu Corazón arde por el Padre Celestial.

Súplica al Padre Eterno

Padre Eterno, mira con ojos de misericordia a las almas fieles como a la herencia de Tu Hijo y, por Su dolorosa Pasión, concédeles Tu bendición y protégelas siempre, para que no pierdan el amor ni el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles y santos, glorifiquen Tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Cuarto Día

Palabras de Jesús: Hoy, tráeme a los que no creen en Dios y a los que todavía no Me conocen. También pensaba en ellos durante Mi amarga Pasión y su futuro celo consoló Mi Corazón. Sumérgelos en el océano de Mi misericordia.

Oración de Intercesión

Jesús Clementísimo, que eres la luz del mundo entero, acoge en la morada de Tu Piadosísimo Corazón a las almas de aquellos que no creen en Dios y de aquellos que todavía no Te conocen. Que los rayos de Tu gracia las iluminen para que también ellas, junto con nosotros, ensalcen Tus maravillas; y no las dejes salir de la morada de Tu Piadosísimo Corazón.

Súplica al Padre Eterno

Padre Eterno, mira con ojos de misericordia a las almas de los que no creen en Ti y de los que todavía no Te conocen, pero que están encerradas en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas no saben qué gran felicidad es amarte. Haz que también ellas ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Quinto Día

Palabras de Jesús: Hoy, tráeme a las almas de los hermanos separados y sumérgelas en el océano de Mi misericordia. Durante Mi amarga Pasión, ellas desgarraron Mi Cuerpo y Mi Corazón, es decir, Mi Iglesia. Según regresan a la unidad de la Iglesia, Mis llagas cicatrizan y de este modo alivian Mi Pasión.

Oración de Intercesión

Jesús Misericordiosísimo, que eres la bondad misma, Tu no niegas la luz a quienes Te la piden. Acoge en la morada de Tu Piadosísimo Corazón a las almas de nuestros hermanos separados y llévalas con Tu luz a la unidad de la Iglesia; no las dejes salir de la morada de Tu Piadosísimo Corazón, sino haz que también ellas ensalcen la generosidad de Tu misericordia.

Súplica al Padre Eterno

Padre Eterno, mira con ojos de misericordia a las almas de nuestros hermanos separados, especialmente a aquellos que han malgastado Tus bendiciones y abusado de Tus gracias manteniéndose obstinadamente en sus errores. No mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y Su amarga Pasión que sufrió por ellos, ya que también ellos están encerrados en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen Tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Sexto Día

Palabras de Jesús: Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños, y sumérgelas en Mi misericordia. Éstas son las almas más semejantes a Mi Corazón. Ellas Me fortalecieron durante Mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de Mis altares.

Oración de Intercesión

Jesús Misericordiosísimo, Tú mismo has dicho: «Aprended de Mí que soy manso y humilde de Corazón». Acoge en la morada de Tu Piadosísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre Celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume Dios mismo se deleita.

Súplica al Padre Eterno

Padre Eterno, mira con ojos de misericordia a las almas mansas, a las almas humildes y a los niños pequeños que están encerrados en la morada del Piadosísimo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza Tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, Te suplico por el amor que tienes por estas almas y el gozo que Te proporcionan, bendice al mundo entero para que todas las almas juntas canten las alabanzas de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Séptimo Día

Palabras de Jesús: Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican Mi misericordia de modo especial y sumérgelas en Mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron Mi Pasión y las que más penetraron en Mi espíritu. Ellas son el reflejo viviente de Mi Corazón compasivo.

Oración de Intercesión

Jesús Misericordiosísimo, cuyo Corazón es el Amor mismo, acoge en la morada de Tu Piadosísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de Tu misericordia. Estas almas son poderosas con el poder de Dios mismo. En medio de todas las dificultades y adversidades, siguen adelante confiando en Tu misericordia.

Súplica al Padre Eterno

Padre Eterno, mira con ojos de misericordia a las almas que glorifican y veneran Tu mayor atributo, es decir, Tu misericordia infinita, y que están encerradas en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente; sus manos están llenas de obras de misericordia y su corazón, desbordante de gozo, Te canta un cántico de misericordia, oh Altísimo. Te suplico: muéstrales Tu misericordia de acuerdo con la esperanza y la confianza que han puesto en Ti.

Octavo Día

Palabras de Jesús: Hoy, tráeme a las almas que están en el purgatorio y sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Que los torrentes de Mi Sangre refresquen su ardor. Todas estas almas son muy amadas por Mí. Ellas están pagando su culpa a Mi justicia.

Oración de Intercesión

Jesús Misericordiosísimo, Tú mismo has dicho que deseas la misericordia, por eso introduzco en la morada de Tu Piadosísimo Corazón a las almas del purgatorio, almas que Te son muy queridas pero que, no obstante, deben pagar su culpa a Tu justicia. Que los chorros de Sangre y Agua que brotaron de Tu Corazón apaguen las llamas del fuego del purgatorio para que también allí se celebre el poder de Tu misericordia.

Súplica al Padre Eterno

Padre Eterno, mira con ojos de misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están encerradas en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa Pasión de Jesús, Tu Hijo, y por toda la amargura de que Su sacratísima alma fue inundada, muestra Tu misericordia a las almas que están bajo Tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las llagas de Jesús, Tu amadísimo Hijo, porque creemos que Tu bondad y Tu compasión no tienen límites. Amén.

Noveno Día

Palabras de Jesús: Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren Mi Corazón. Mi alma sintió la mayor repugnancia en el Huerto de los Olivos a causa de las almas tibias. Ellas fueron la razón por la cual dije: Padre, aleja de Mí este cáliz, si es Tu voluntad.

Oración de Intercesión

Jesús Misericordiosísimo, que eres la compasión misma, traigo a las almas tibias a la morada de Tu Piadosísimo Corazón. Que en este fuego de Tu puro amor se calienten estas almas heladas que, como cadáveres, Te llenan de tanta repugnancia. Oh Jesús compasivo, ejerce la omnipotencia de Tu misericordia y atráelas al mismo ardor de Tu amor y concédeles el don del amor santo, porque Tú todo lo puedes.

Súplica al Padre Eterno

Padre Eterno, mira con ojos de misericordia a las almas tibias que, sin embargo, están encerradas en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de misericordia, Te suplico por la amarga Pasión de Tu Hijo y por Su agonía de tres horas en la Cruz, deja que también ellas glorifiquen el abismo de Tu misericordia. Amén.